lunes, 1 de julio de 2013

silencio

cuánto silencio.
habría más ruido en un cementerio.
Aquí, cada quién se encierra en su mundo, y los demás, hacen como que no nos importa realmente.
Yo celebro los gritos de los vecinos, pero ella incluso cierra las ventanas para no escucharlos y planea cómo llamar su atención para que no griten más. También quiere que ellos estén callados.
Esas puertas cerradas. Las odio como Dibs.
El más pequeño es escándaloso, pero hay días que incluso su escándalo se apaga. Supongo que es la maldita vida que a todos nos hace malas jugadas. ¿qué quieres?
Y después él, que a base de ausencias hemos aprendido a no saber quién es, ni siquiera a interesarnos.
Pero al menos yo, tengo mil voces en mi cabeza. Ningún confort.  Es mi misma voz confundida, se contradice, se altera, planea, se espanta y por ahora, no me deja dormir.